Cualquier discordiano que quiera, puede y debe, sin pedir permiso a nadie, hacerse sacerdote, Papa, profeta, santo, monja o virgen maría; o arrogarse cualquier título discordiano. Esto agiliza los tramites burocráticos a la hora de obtener el conocimiento divino. Gran ventaja del discordianismo sobre otras religiones, cuyos fieles han de acceder a los rangos superiores, o al conocimiento divino, a través de una larga carrera funcionaria. Los discordianos también disponen de internet para acceder al conocimiento universal y sembrar discordia.
Pero sembremos discordia!, Arriba discordia!. Puré en las cotonas de los chivatos!
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